Stereo Faro transmitiendo EN VIVO

Ricos para siempre

Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive
 

                Así actúa Dios con nosotros. Solemos pedirle migajas de bendiciones, cuando en realidad él está planeando darnos mucho, muchísimo más. Nos dio la vida cuando nacimos, nos dio a Cristo para salvarnos, y ahora está haciendo los preparativos para llevarnos a su reino.

                Cuando Jesús estuvo en la tierra, declaró de sí mismo: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. (S. Marcos 10:45). En efecto, él vino al mundo para ofrendar su vida y asegurar así nuestra eterna salvación. Y todo lo hizo por amor, un amor que no alcanzamos a comprender con nuestra mente humana. Lo que sabemos es que Dios nos amó de tal manera, con tal profundidad, que “dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16).

                Jesús cumplió su misión en la tierra: Vivió y murió por todos y cada uno de nosotros. Luego resucitó y regresó a su trono celestial. Y su plan es volver una vez más a la tierra para llevar a su reino a todos los que confiaron en él, le amaron e hicieron su voluntad. Vendrá “con poder y gran gloria”, como el “Rey de Reyes y Señor de Señores”, como el Juez justo de todos los mortales.

                Antes de ascender a los cielos, Jesús no solo dijo que volvería, sino que además mencionó “señales” anunciadoras de su venida. Cada vez que usted piense en la violencia actual, en las guerras, en el hambre, en la corrupción moral de hoy, en la crisis del hogar moderno, en la carrera armamentista, en las grandes sequías e inundaciones, o en la incapacidad de las grandes potencias para resolver los mayores problemas del mundo, usted estará pensando en esas “señales”, “que indican que Jesús está próximo a volver”.

                El Nuevo Testamento reitera este tema más que cualquier otro. Jesucristo regresará en breve a la tierra. “El Señor no retarda su promesa, sino que es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2ª Pedro 3:9). El vendrá por usted y por mí, para darnos las riquezas gloriosas de su reino perpetuo. Tan preciosas serán esas riquezas que, según San Juan, exceden la imaginación humana. Allí no habrá enfermedad, ni dolor, ni muerte (Apocalípsis 21:4). Todos seremos felices y eternamente jóvenes. Tales son las maravillas “que Dios ha preparado para los que le aman” (1ª Corintios 2:9).

                “Aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37). ¿Cree usted de verdad que Cristo está por volver? ¿Se está preparando espiritualmente para recibirlo? ¿Le está inculcando esta idea a su familia? Si usted de verdad quiere saber Cómo enriquecerse sin dinero, no lo dude, póngase del lado de Dios y dependa confiadamente de él. Pida la presencia de Cristo en su corazón. Como resultado, ahora “recibirá cien veces más”, y después “heredará la vida eterna” (San Mateo 19:29). ¿Podría desear algo más y mejor?.